
Javier Milei hizo bien en salir a hacer campaña: en los últimos meses su imagen cayó junto a sus expectativas para las elecciones del domingo que definirán el nuevo Congreso. Se conforma con acercarse al tercio y sumar aliados diversos para blindar vetos y frenar juicios políticos, sin depender de Mauricio Macri.
Con ese objetivo, el Presidente impulsará bloques libertarios blue en ambas cámaras y llamará más seguido a los gobernadores, si es que alguna vez quiere una ley. El peronismo, en su versión de Unión por la Patria (UP), aun con internas que tal vez aumenten su fragmentación, se consolidará como el bloque más fuerte en los dos recintos y podrá aspirar al cuórum con otros opositores.
La UCR se dividirá y habrá un grupo pequeño que no definirá si es oficialista u oposición. En Diputados, además, persistirá un bloque de izquierda, tal vez más grande que el actual (que es de cinco miembros); una dupla de la Coalición Cívica y pocos monobloques.
Javier Milei, sin su sueño del tercio
En el Senado, el peronismo podría seguir siendo dueño de los debates. Pone en juego 15 bancas y los últimos sondeos otorgan chances de ganar diez u 11, a partir de la caída del Gobierno en provincias como Río Negro (saldría segundo) y Santiago del Estero, donde el oficialsmo local se quedaría con las tres escaños.
La Libertad Avanza espera ganar en la Ciudad de Buenos Aires, Salta, Entre Ríos y Chaco -es una elección más pareja-; disputa Neuquén con el oficialismo local y confía en imponerse en Tierra del Fuego, favorecido por la división del peronismo. Un bloque oficialista de hasta 20 miembros está en el techo de las expectativas.
A excepción de Neuquén, UP ganará la banca de minoría y podría tener un bloque de 29 o 30 miembros. El jefe, José Mayans, necesitará un poco de rosca para llegar a las 37 necesarias para el cuórum. Nada muy distinto a lo que ocurrió estos años, incluso en meses en los que Milei tenía niveles de aceptación altísimos.

La mira estará puesta en un lote de partidos provinciales que tendrán presencia en el Senado, la mayoría agrupados en Provincias Unidas (como Santa Cruz y Chubut), que sumarían una decena de votos. Sólo la dupla misionera no quiere sumarse. Sí se agregarían tres votos de la UCR: dos que responden al gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés -Mercedes Valenzuela y Eduardo Vischi- y Eduardo Galaretto (Santa Fe).
A la UCR le quedan otros siete miembros en el Senado que difícilmente sigan juntos. La dupla mendocina (Rodolfo Suárez y Mariana Juri) debería aliarse al Gobierno, mientras que el resto tiene destinos diversos. Hay opositores rasos como Maximiliano Abad, Flavio Fama y Daniel Kroneberger. La santafesina Carolina Losada viene jugando cerca de Milei.
Si LLA quiere un tercio, que son 25 votos, en el Senado también podría golpear la puerta del PRO, que retendrá cinco miembros y una aliada (Beatriz Ávila). Milei y su alter ego Santiago Caputo intentarán fortalecer otros aliados para no depender tanto del expresidente.
Diputados, todo sigue casi igual
Con una elección que tiende a polarizarse, el peronismo será favorecido en Diputados, porque pone en juego la magra elección que realizó en 2021. Es por eso que arriesga 46 de sus 98 miembros. La suma es baja, además, porque en estos años el peronismo perdió bancas ganadas en 2021, como Agustín y Elia Fernández, del bloque de Tucumán; la salteña Pamela Calletti y el santafesino Roberto Mirabella.
En el peronismo hay expectativa de retener esos escaños y hasta sumar algunos con el retorno de los tucumanos. No descartan que el bloque podría fragmentarse (con La Cámpora afuera), pero difícilmente tenga estrategias disímiles.
La Libertad Avanza pone en juego sólo ocho de sus 37 bancas y confía en crecer hasta 70. Los libertarios más confiados sueñan con casi 80, aún por debajo de las 86 del tercio y lejos de los 129 del cuórum. Como explicó Letra P, para crear la pared -como le llama Milei al tercio- LLA cuenta con el PRO y, sobre todo, con un bloque libertario blue que está en formación.
El PRO pone en juego 21 de sus 35 miembros y entre los 14 que quedan hay al menos cinco que reportan a Patricia Bullrich. Son los que LLA quiere en la bancada oficial alternativa. Entre los que tienen mandato hasta 2027, Álvaro González se sumará a Provincias Unidas. Macri prevé sumar ocho diputados que entrarán colados en la lista de LLA: tres por Buenos Aires, dos por CABA y otros por Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa.
Es el grupo al que el expresidente ya les advirtió que todo volverá a empezar el 27-0. Milei tendrá que llamarlos cada vez que los necesite.
Es por eso que LLA apuesta reducir su poder de fuego con otro bloque, al que se sumaría Sabrina Ajmechet tras ser reelecta por la Ciudad. Otros invitados serán la sanjuanina Nancy Picón y los tres radicales violetas que quedan (Luis Picat, Mariano Campero y Federico Tournier). Seguirán siendo tentados de volver los exlibertarios del MID (Oscar Zago y Eduardo Falcone); y Gerardo Gonzalez, de Coherencia, donde seguirán como oposición Marcela Pagano y Lourdes Arrieta.
El tercer bloque
Provincias Unidas tiene grandes expectativas de generar el tercer bloque del recinto, fortalecido por triunfos de los gobernadores de Córdoba, Jujuy, Corrientes. Más difíciles están Santa Fe y Chubut.
Las cuentas más optimistas en PU dan como resultado un bloque de casi 30, que sume referentes de Santa Cruz; actuales integrantes de Encuentro Federal (Florencio Randazzo, Margarita Stolbizer -deben validar su banca-, Nicolás Massot y Esteban Paulón). Otros partidos provinciales quedarán con un puñado de bancas, como Misiones (podría tener cinco votos) y Salta (2).

La expectativa de los gobernadores es sumar a resabios de la UCR, como Mariela Coletta, cercana a Martín Lousteau, quien podría ganar una banca e incorporarse a este ámbito.
La UCR quedará desgranada y cada bloque tratará de sumar adherentes boinablancas. El Gobierno tratará de sumar a la dupla que componen Lisandro Nieri y Pamela Verasay y a la chaqueña que conforman Gerardo Cipollini y Silvana Schneider. Sin destino definido quedan Karina Banfi (vice del bloque oficial); el entrerriano Darío Schneider -asumiría en diciembre- y Pablo Juliano (DPS), tentado por Provincias Unidas. En la Coalición Cívica tienen mandato hasta 2027 Mónica Frade y Maximiliano Ferraro.
La izquierda podría estar favorecida por buenas performances en la dos Buenos Aires. Perderá una banca por Jujuy, pero podría recuperarla y hasta superarla por los distritos grandes y pasar a un bloque de seis. La cordobesa Natalia de la Sota, quien será reelecta, tendría un monobloque. Será necesaria más de una vez. A nadie le sobra nada.
Fuente Letra P

