
Casi 200 familias del municipio bonaerense de Lincoln atraviesan horas de fuerte preocupación, indignación y zozobra por haberse quedado sin empleo, tras la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), y ahora no poder acceder a la prestación por desempleo que otorga la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES).
En este sentido, los extrabajadores de ARSA enfatizaron que la situación que atraviesan profundiza la incertidumbre en la ciudad de Lincoln, al tiempo que expone demoras administrativas que les impiden contar con un ingreso mínimo mientras buscan una nueva salida laboral.
Según relataron los propios damnificados de la región, el principal obstáculo para tramitar la prestación por desempleo en la ANSES es la falta de certificación de los registros laborales, documentación indispensable para iniciar el trámite ante el organismo previsional.
En ese marco, los exempleados de ARSA apuntaron contra la sindicatura a cargo del proceso de quiebra de la planta emplazada en Lincoln, y expresaron su malestar por la falta de respuestas. “Estamos muy desesperados y bastante enojados”, afirmó uno de los trabajadores despedidos en diálogo con Diputados Bonaerenses.
No obstante, este medio también se contactó con la sindicatura, que negó que tenga responsabilidad en la demora y explicó que el problema radica en que la empresa láctea todavía no entregó los registros laborales correspondientes.

De acuerdo a la versión de la sindicatura, ARSA había delegado esa tarea en un estudio de abogados que hasta el momento no aportó la información necesaria, lo que mantiene frenado el acceso de los trabajadores a la prestación por desempleo.

Como alternativa, la sindicatura propuso que los exempleados soliciten sus antecedentes laborales directamente a la ANSES y luego viajen 300 kilómetros hasta la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el DNI en mano, para poder emitir la certificación de registros laborales, una opción que para muchas familias resulta compleja por los costos y la urgencia económica que atraviesan.
Es preciso mencionar que, la situación se enmarca en la quiebra declarada en noviembre por la Justicia Comercial, cuando el juez Federico Güerri, titular del Juzgado Comercial N° 29 dispuso la liquidación final de ARSA y el cierre de sus instalaciones. La empresa, que elaboraba yogures y postres de la marca SanCor, dejó sin trabajo a cerca de 200 personas en el municipio bonaerense, luego de que no aparecieran oferentes interesados en un salvataje, pese a que circularon versiones en ese sentido.
Entonces, los trabajadores denunciaron que en los meses previos al cierre cobraron sueldos irregulares, parciales y atrasados, y que en la etapa final apenas percibieron un cuarto del salario en efectivo, aun cuando cumplían jornadas completas. A esa situación se sumaron más de tres años sin aportes a la obra social, lo que agravó el deterioro de sus condiciones laborales.
Casi 200 familias de Lincoln en alerta por la quiebra de ARSA
Cabe recordar que, hasta hace dos años y medio, la gestión de Alimentos Refrigerados S.A. estuvo en manos del grupo Vicentin, con participación de fondos como BAF Capital, mientras que posteriormente la firma pasó a ser administrada por los empresarios venezolanos Manuel y Alfredo Fernández, también propietarios de La Suipachense.

Tras el fallo judicial, el impacto laboral se extendió más allá de la planta de ARSA en Lincoln, ya que en total más de 400 trabajadores quedaron sin posibilidad de continuar en sus puestos de trabajo, al tener en cuenta también la planta y el centro de distribución radicado en la provincia de Córdoba.

Así, el cierre de la empresa en Lincoln generó incertidumbre en otros eslabones de la cadena productiva, dado que 165 distribuidores de productos como Shimy, Sancorito, Sublime, Flanes Caseros SanCor, Vida, Yogs y Primeros Sabores quedaron afectados por la disolución de ARSA.
En tanto, la quiebra se activó luego del concurso preventivo fallido iniciado en abril de 2024, cuando la empresa argumentó problemas económicos vinculados a la caída del consumo y al aumento de costos productivos, aunque desde la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) denunciaron que muchos operarios, ante la falta de alternativas laborales en Lincoln, aceptaron durante meses trabajar por el 50% del salario en cuotas semanales.
Fuente Diputados Bonaerenses

