La cámara alta convirtió en ley el proyecto. Con lo justo, se eliminaron las obligaciones de financiamiento a escuelas y ciencia. Ayuda de Jaldo y Jalil.

Javier Milei llegará a fin de año con un festejo: el Senado convirtió en ley el proyecto de Presupuesto 2026, con los recortes a educación que había objetado una parte de la oposición y que obligaron al Presidente a enviar a su equipo al Congreso para negociar. Diego Santilli y Lule Menem lideraron la comitiva.
La votación en general del Presupuesto fueron 46 a favor, 25 en contra y una abstención. Además de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y los partidos provinciales ayudaron a la aprobación general, junto a un trío del interbloque Populares, como había anticipado Letra P. Se trata de la tucumana Sandra Mendoza, que responde al gobernador Osvaldo Jaldo; el catamarqueño Guillermo Andrada, leal al mandatario Oscar Jalil; y la jujeña Carolina Moisés. Son tres de los cinco miembros de Convicción Federal, uno de los sellos del PJ, que se mostró fracturado en el Senado por primera vez en mucho tiempo.
Los números de Javier Milei
El primer Presupuesto de la era Milei proyecta un crecimiento del PBI del 5% para 2026, una inflación anual de 10,1%, y un tipo de cambio a $1423 para diciembre del año que viene, que puede resultar insuficiente con la flexibilización de las bandas cambiarias.
El Presidente prevé además un superávit fiscal de 1,5% del PBI y, según aclara la ley, no podrá aumentar ningún gasto si se arriesga el equilibrio fiscal. Claro que, como todos los años, el jefe de Gabinete puede reasignar las partidas a gusto, sólo que desde ahora no tendrá los montos tan desactualizados: en sus primeros dos años, Milei tuvo que retocar partidas de 2023 con hasta un 300% de atraso, por la inflación acumulada.

La polémica del Presupuesto
El debate principal en el recinto fue por tres artículos que refieren a las partidas a las universidades y a la educación técnica y a la eliminación del financiamiento mínimo exigido para escuelas, ciencia y defensa. Formaban parte del capítulo 2.
El primero de los tres es el 12, que habilita el presupuesto para las universidades ($ 4800 millones), casi la mitad de lo requerido por los rectores. El otro, el 30, es el más polémico: elimina las obligaciones de financiamiento mínimo al Estado en educación (6% del PBI), ciencia y técnica (1% del PBI en 2032, con aumentos anuales progresivos), educación técnica (0,2% de los ingresos corrientes) y defensa (0,8% de los ingresos corrientes).
El 35 es otro de los que estuvo en la cuerda floja, ya que fija el cupo anual de presupuesto para el Instituto Nacional de Tecnología, que abastece a la secretaría de Educación y al Ministerio de Capital Humano. En el Senado dicen que los fondos para escuelas técnicas son exiguos.
Estos apartados pasaron sin filtro por Diputados y en el Senado fueron rápidamente objetados por la UCR, que así levantaron un efecto dominó con algunos partidos provinciales que son claves para que La Libertad Avanza.
“El Gobierno tiene que entender que sin educación no hay crecimiento posible”, se molestó en su discurso de cierre Eduardo Vischi, jefe del bloque radical, que se dividió en estos artículos. Santilli logró coordinar ausencias, abstenciones y retener algunos votos para que todos los capítulos del Presupuesto se aprueben con holgura.
El capítulo más tenso
El debate giró en su mayoría en torno al recorte en educación, que fue aprobado con lo justo porque varios aliados se apartaron. Tres de los diez radicales votaron en contra del capítulo 2: Maximiliano Abad, Flavio Fama y Daniel Kroneberger, quienes habían votado con el peronismo para que se considerara cada artículo.
Abad lideró el rechazo. “El oficialismo sostiene una tesis falsa y peligrosa, que el conocimiento y la innovación no tienen nada que ver con el desarrollo”. Calificó el artículo 30 como «escoba», porque «barre los pisos de inversión en educación y ciencia previstos por ley. Un piso que no se alcanza sigue siendo una referencia y un rumbo a seguir”, se quejó el marplatense.
Mientras los radicales hablaban, Milei armó un operativo para asegurar los votos que faltaban. Fueron al despacho de la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, el ministro del Interior, Lule Menem y el secretario de Hacienda, Carlos Guberman. Terminaron la jornada en el palco, para festejar la ley. Hicieron cuentas y negociaron el voto de cada gobernador aliado. Hubo ofertas de avales de deudas, obras y hasta promesas de fondos previsionales.

Favores decisivos
A diferencia de la semana pasada, Santilli logró torcer de a uno a los legisladores dubitativos, en su mayoría por presión a los gobernadores. Aportó sus votos el trío de peronistas díscolos, con Jalil y Jaldo como referentes de los conversos. El resto de los partidos provinciales apoyaron, después de todo un día de tironéos. Sólo la dupla de Misiones confirmó su respaldo temprano y el resto negoció, cerró las cuentas y luego ayudó al oficialismo.
Hasta el binomio de Santa Cruz (José María Carambia y Natalia Gadano) votó a favor. Santilli se mostró en medio de una sesión en una foto con el gobernador de Chubut, Ignacio Torres, quien confirmó el respaldo de la senadora Edith Terenzi.
Los discursos mostraron como otros mandatarios también iban cediendo. La salteña Flavia Royón, leal a Gustavo Sáenz, sostuvo que derogar los mínimos de inversión «significa institucionalizar las faltas». Luego pulsó el botón verde con La Libertad Avanza.
Julieta Corroza (Neuquén) se abstuvo en el capítulo dos. «Los neuquinos hemos sido afectados y no nos llegaba lo que nos tenía que llegar. Aprobar este Presupuesto es un acto de madurez», había dicho la senadora cercana a Rolo Figueroa. Provincias Unidas sólo tuvo un rechazo entre sus filas: Alejandra Vigo, esposa de Juan Schiaretti, se abstuvo en votación general y también en la de los artículos de la polémica.
Fuente Letra P


